Guía para decorar un sofá

La zona del sofá suele ser el foco principal en los salones. Por esto mismo es el sitio al que más jugo le podemos sacar con una buena decoración porque tiene miles de posibilidades y aquí las vamos a ver todas.

1. Elige un buen sofá

Dependiendo del sofá que elijas podrás hacer unas cosas u otras. Intenta que sea un material fácil de limpiar como el cuero si se mancha. Pero si tienes mascotas elige otro material que no se rasgue tan fácilmente. Si vas a dejarlo al descubierto asegúrate de que vaya a juego co el resto de la decoración. Si lo vas a cubrir esto no es tan necesario.

Si la estancia es pequeña puedes elegir un sofá modular para cambiarlo según te apetezca o también puedes elegir uno con compartimentos internos para almacenar cosas y ahorrar el máximo espacio.

2. Decora tu sofá con mantas

Las mantas me encantan por la calidez que dan a la sala. Pero sobre todo porque simplemente cambiándolas puedes dar un toque diferente al salón.

Juega con las texturas que te proporcionan, si tienes un sofá de curo una manta peludita y mullida hará que todo se vea mucho más complejo y la composición no pase desapercibida.

En cuanto a como colocarla puedes hacerlo como quieras, las más comunes son apoyadas en un brazo,, cubriendo la mitad del sofá (muy útli si tu mascota siempre se sube en la misma parte) o cubriendo el respaldo del sofá, a modo de «rebequita».

3. Los cojines siempre gustan

Los cojines son ideales para hacer destacar un buen sofá. Normalmente los colores de un sofá suelen ser planos y los colores son la guinda del pastel que hace que todo sea mejor.

Su uso es muy similar al de la manta, los usaremos con materiales diferentes para darle riqueza a la decoración y son perfecto para dar el toque de color.

Un tipo de cojín que más me gusta es el de diseño nórdico, son muy simple, con texturas variadas y suelen tener materiales o bordados que los hacen muy cálidos y apetecibles.

Te recomiendo que a la hora de elegir cuando cojines puedes poner te decantes por un número impar, que siempre es más atractivo visualmente para los ojos.

Y no olvides que cuando te canses de unos cojines, cambias la funda y ya son totalmente nuevos jeje.

4. Cubre sofás y fuera problemas

No soy muy fan de cubrir todo el sofá entero porque estar recolocando la funda continuamente es una pesadilla para mi. Pero sin duda es la mejor opción si tienes mascotas, o niños pequeños y tu sofá peligra.

Otra de las cosas que hay que resaltar es que cambiando el cubre sofá cada temporada estarás estrenando uno nuevo, al igual que pasaba con los cojines, y mucho más barato que cambiar de sofá entero.

Tan importante es el sofá en si, como todo lo que lo envuelve, así que vamos a dedicarnos el resto del artículo a hablar precisamente de eso.

6. Las alfombras siempre son buena idea

A la hora de decorar la parte baja del sofá lo mejor es una buena alfombra. Viste mucho la habitación y genera calidez, que es lo que buscamos, ya que normalmente el sofá está en una zona social.

La alfombra protegerá el suelo de tu casa de posibles arañazos de las patas del sofá y atenuará los ruidos a los posibles vecinos.

Otra de las cosas por las que deberíamos usar alfombras es porque delimita los espacios, muy importante si tenemos un salón comedor, por ejemplo, y queremos diferenciar la zona para comer y la de socializar.

En cuanto a materiales, podemos usar texturas diferentes a las que usamos con la manta y los cojines para darle más variedad, esos si, no recargues demasiado que puede acabar siendo un sofá demasiado peludo jeje.

7. Un cuadro sobre la cabeza

Una buena opción para adornar la cabeza de tu sofá, si está pegado a la pared es un buen cuadros. Esto dará un toque de elegancia y color a la habitación y disminuirá la sensación de «encerrado» que produce una pared justo en nuestra nuca.

También puedes hacer esto con marcos de fotos o frases bonitas enmarcadas.

8. Buena iluminación

Normalmente el sofá es donde estamos todos sentados, así que una buena iluminación es esencial. Te recomiendo que tengas 2 tipos diferentes para cada tipo de situación.

Luz directa: Una luz más fría y blanca que nos ayudará a leer o para el día a día en general.

Luz indirecta: Mucho más cálida para dar un ambiente más íntimo. Normalmente me gusta que apunte a las paredes, así, además de no darnos directamente en la cara generan un efecto de aumentar el espacio.